domingo, 29 de abril de 2012

Dalí - Los tigres


Todo ser devorado,
regresa de nuevo a la vida,
en un grito ahogado
con un gesto de ira.

Pasiones y deseos encarnados
en aquella misión suicida
portando la mortal arma,
amando a mi enemiga.

Probé la Granada de Hades,
y ahora he vuelto del Averno,
hallé en tu playa la soledad
cultivada con los años,
regadas con las lágrimas
de una libertad que hoy se me muestra.

No hay nadie que pueda vencerme
cuando de venganza se trata,
no hay mujer que pueda quererme,
cuando la vida ya no es mía
y entre tus dedos el aliento se me escapa. 



                                                                                                                                Shaëdor

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