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lunes, 20 de mayo de 2013

II



Sueño con brujas encerradas en la realidad,
Con demonios helados de pánico en un frigorífico.
Las tinieblas se convierten en sueños, mientras,
En un callejón un vagabundo prende una cerilla
Y contempla en su llama la verdad del mundo,
Es el profeta de lo desconocido, príncipe del olvido,
Señor del gran enigma.
Las alcantarillas cantan al son de las tuberías,
Con notas amargas, que edulcoran la lluvia
Que se cuela por sus rendijas.
Acércate, tú, ocasional predicador para oír el sermón,
Sobre verdades mojadas y empapadas en sudor ebrio
En licor de hombres necios.
Creo en realidades invisibles, que fluyen, ahogadas,
A través de la mente de unos pocos locos,
Y que inundan el vertedero donde se acumulan
Los despojos de los encadenados al aire.
El humo que expulsan las chimeneas negras
Se acumula sobre los tejados,
Donde se pelean dos cuervos blancos dándose picotazos
 Por un pedazo de muerte seca que apenas refleja, a duras penas,
Lo que  ambos ansían ser.
Observa el caos, que en perfecta armonía,
Se manifiesta por las esquinas, en el crujir de un cristal,
En el ladrido de un perro o en el estallido de una caldera oxidada.
Él te da el dolor, lo regala, que te hace ser único,
Evidenciando tu condición perecedera y frágil,
Sobreactuando tu autocompasión enferma.
Vivimos sobre nuestros propios muertos,
Orinamos en ellos, rezamos por ellos.
Nuestro afecto y amor se pierde en el vacío,
Nuestras lágrimas caen sobre tierra seca, y aun así,
Nos alegramos por ello, como idiotas.
Entender no es sólo comprender, es negar
Y saber el por qué.
Pues si negamos nuestra propia existencia,
Habremos comprendido en significado de una vida llena
De vacíos sin ninguna trascendencia,
Que será como
El último blues de un hombre muerto.

C. P. de la Fontaine

domingo, 12 de mayo de 2013

El coloso

Donde nace la primavera
Y muere el verano,
Cuando la voz dormida
Surge del llanto,
Resuenan las campanas
que traen consigo un frío letargo.

       Heme aquí, dijo
Y pereció.

Sobre las agitadas copas 
De los robles
Acometió con fuerza,
Como un paladín enajenado
Rompiendo las barreras 
De transparente esmeralda

        Heme aquí, dijo
Y se esparció.

Atravesando el umbral
De los confines celestes
Emprendió su larga marcha
Sin ruta a seguir.
Resuenan los tambores
Bajo el paso del adalid.

         Heme aquí, dijo
Y comenzó.


C. P. de La Fontaine

miércoles, 27 de marzo de 2013

Double me.



-Eh Frank, échame un poco más, me estoy quedando seco.
-Las que se están quedando secas son las neuronas, pero toma, supongo que remojarlas en whisky ayuda a que sea rápido e indoloro.
Vertió la preciada veta de oro líquido en el vaso redondo y transparente y sus ojos se iluminaron por un momento, como si se tratase de lluvia en el desierto, sol en la tempestad. Pero ese brillo de las pupilas pronto desapareció, enturbiado por el licor que atravesaba su garganta, fluyendo hacia el cerebro. Combustible para la máquina.
-¿En qué crees tú Frank? Quiero decir, no en esas mierdas de dioses, destino, karma, amor y porquerías de ese estilo.
-Vaya, cuanta porquería, sí que hay mierda esparcida por el mundo entonces.
-No te hagas el gracioso, esto es serio. Bueno, no lo es, pero es importante para un borracho. Es lo más importante a parte de la botella.
Miró a Frank, que seguía apoyado en la barra contemplando la etiqueta de la botella que acababa de vaciar para él, como si quisiera descubrir una conspiración entre las letras de esta. Frank se giró y le miro con una sonrisa.
-Yo no creo. Sabes, es lo mejor, creer en las cosas al final acaba decepcionándote. Únicamente creo en las personas, en realidad más que eso, creo en su capacidad para cagarla una y otra vez, sin parar, a todas horas, por todo el planeta. Piénsalo, es reconfortante saber que todo está jodido, aunque sea estúpido, y que nos damos por culo entre todos una y otra vez, metafóricamente hablando claro. Desde el otro lado del mundo alguien te está jodiendo fuerte por detrás, y tú ni te enteras. Lo mejor que puedes hacer es joder a alguien tú también, por lo menos así estás entretenido.
-¡Coño! El borracho hecho mierda y pesimista soy yo. Ya puedes pedir otra botella, porque esto no arregla nada.
-¿No has tenido suficiente con una botella?
-Mira, nunca nada, es suficiente. La existencia es insuficiente por sí misma, así que deja que acabe con la agónica forma de subsistencia del whisky, al fin y al cabo para eso se inventó, para que se acabara ¿no?
-Deberías irte a casa, darte una ducha y dormir todo lo que puedas.
-No quiero, no sin ella.
Frank le hizo un gesto al camarero y este trajo otra botella de Jameson. Le quitó el precinto y la dejo sobre la mesa.
-Creo que has bebido mucho y durante demasiado tiempo del mismo sitio, es hora de olvidar.
-Por eso bebo joder, qué te crees. Los buenos lloran, los cabrones bebemos hasta que se nos secan las lágrimas.
-Se ha ido tío, y no va a volver, reza para que no lo haga, porque entonces sí que estarás bien jodido. Hasta el fondo.
-¿No lo ves? El problema es que sigue dando vueltas aquí dentro, en mi cabeza y no quiere salir. Por eso tienes que rellenarme el vaso, tenemos que ahogarla -esta vez no le pidió a Frank la botella, la cogió el mismo y llenó en cristal vacío hasta que una cortina dorada lo cubrió todo. Dio un largo trago.- Le di todo, pero parece ser que no fue suficiente. ¿Ves? Todo es insuficiente, nada satisface, nada llena, todo acaba, o lo que es peor, ni si quiera empieza.
-Lo que mal empieza mal acaba. Era peligrosa para ti, intente advertirte, ya hablamos sobre ello. Es peligrosa para cualquiera, de hecho, deberías estar agradecido de que ya no esté.
-¿Y si ese peligro es lo que me hacía vivir?
-Yo te veo muy vivo, bebes como un campeón.
-Calla, no tienes ni idea.
-Lo cierto es que no, pero ¿por qué me preguntas entonces?
-Porque si hablara solo me echarían del local, por borracho, pusilánime y esquizofrénico.
Ambos se rieron, Frank contemplando la etiqueta de la botella y él su vaso que volvía a estar medio vacío.
-¿Hay más mujeres peligrosas por ahí?
-Millones, demasiadas diría yo, si no lo son todas.
-Supongo que podré a amar a otra, una que beba mucho, para poder ahogarnos juntos.
-Eso está bien, en compañía duele menos y el viaje se hace más ameno. Y podéis pagar el alcohol a medias, eso que nos ahorramos.
-Bien.
-Perfecto entonces.
Ambos se callaron. Rellenó por última vez su vaso, y bebió despacio, y con cada trago que daba la silueta de Frank iba desapareciendo, un poco más con cada uno, mientras este contemplaba la etiqueta, sin darse cuenta de que comenzaba a desvanecerse. Cuando acabó, Frank ya se había ido sin dejar rastro, sólo quedaba el taburete en el que había estado sentado, al que siempre volvía cuando era necesario. Al finalizar la noche únicamente permanecían en la barra unos billetes, unas monedas y una botella de Jameson por acabar.
C.P. de la Fontaine 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Archivo (no)poético



Yo soy el alquitrán de una colilla
y el fósforo de las cerillas.
Porque el alcohol prende
pero el fuego quema.
No es amor,
es mi estómago gimiendo
por algún corazón;
es caníbal.
Soy el corcho de la botella
que aprisiona esa
dulce
embriaguez que tanto anhelas.
No soy el arma
para hacer la guerra,
soy la última estocada de una vela
negra.
Tus risas se inmolan en mi cabeza
como moscas contra neones
en días de niebla.
Pero no grites,
no hay prisa, el tiempo
no es más que la espera.
En realidad te deseo,
y enloquezco,
te veo y te robo
el aliento
aún sin tu consentimiento.
Soy esa idea que te atormenta.
Nazco donde tú te pierdes,
y muero
cuando nadie enferma

Sabes,
que sin mí,
el tablero no tendría reglas.
C.P. de la Fontaine

jueves, 21 de febrero de 2013



Devorar días y noches.
Ahí fuera la vorágine
Que devuelve todo.
Agazaparse tras una hoja
Y recibir dos zarpazos,
Uno dentro y otro fuera
Sin sangrar por ningún costado.
Y mientras,
Alguien gritando
Te abre el pecho y te clava
La estaca de un árbol caído.
Tierra y agua,
Moho y gusanos.
Un baile con una llama,
Una danza suave y salvaje
Que te hace engullir toda necesidad
De fingir ese dolor
Frío y espeso.
Devorando días y noches
Existía la vorágine.

C.P. de La Fontaine