lunes, 30 de abril de 2012

Paul Verlaine-Aquarelles




Voici des fruits, des fleurs, des feuilles et des branches
Et puis voici mon coeur, qui ne bat que pour vous.
Ne le déchirez pas avec vos deux mains blanches
Et qu’à vos yeux si beaux l’humble présent soit doux.

J’arrive tout couvert encore de rosée
Que le vent du matin vient glacer à mon front.
Souffrez que ma fatigue, à vos pieds reposée,
Rêve des chers instants qui la délasseront.

Sur votre jeune sein laissez rouler ma tête
Toute sonore encor de vos derniers baisers;
Laissez-la s’apaiser de la bonne tempête,
Et que je dorme un peu puisque vous reposez.
 Paul Verlaine
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Te ofrezco frutos y flores, hojas y ramas,
Y también mi corazón, que late solo para ti.
No lo hicieras con tus blancas manos.
Ojalá te alegre esta sencilla ofrenda.

Me acerco aún impregnado del rocío que
El viento mañanero hiela mi frente.
Acepta que mi cansancio, a tus pies,
Sueñe con horas gratas y se sosiegue.

Acepta que en tu pecho recline mi cabeza
Tan emocionada aún por tus últimos besos;
Déjala que se calme su divina tormenta,
Y ya que descansas que yo también duerma un poco.

domingo, 29 de abril de 2012

Un amor silencioso

Mi deseo está tan frío
como caliente son mis pensamientos.
Amo tanto a la quietud
que abrazado la penetro tranquilo.
No come ni habla,
mas sé bien que antes estaba vivo.
Mi instinto se desata
como lo hace mi pasión por sus labios.
Estremezco en el placer
de ver como parado
parece gemir,
si en cada uno de mis impulsos
creo que vuelve a sentir.
No estoy loco aunque lo crean,
pero no puedo reprimir mi placer
aunque de un muerto sea.

                                                                            Shaëdor


Dalí - Los tigres


Todo ser devorado,
regresa de nuevo a la vida,
en un grito ahogado
con un gesto de ira.

Pasiones y deseos encarnados
en aquella misión suicida
portando la mortal arma,
amando a mi enemiga.

Probé la Granada de Hades,
y ahora he vuelto del Averno,
hallé en tu playa la soledad
cultivada con los años,
regadas con las lágrimas
de una libertad que hoy se me muestra.

No hay nadie que pueda vencerme
cuando de venganza se trata,
no hay mujer que pueda quererme,
cuando la vida ya no es mía
y entre tus dedos el aliento se me escapa. 



                                                                                                                                Shaëdor

Una vez


Una vez
perdí  algo,
ahí fuera
en la noche.
Bajo los tejados inclinados
y el pavimento mojado.

Íbamos de la mano,
mientras la calle seguía oscura
y ya solo quedaba el resplandor de la luna.
Llegamos a una esquina,
tú me diste un beso,
como en una despedida,
y te perdiste en la bruma
junto con la brisa nocturna.

Una vez
perdí  algo,
ahí fuera
en la noche.
En un claro de luna.
C.P. de La Fontaine

Fluctuaciones


Floto en el vacío infinito.
Divagando delirios de pensamientos banales
sobre fluctuaciones cósmicas
y astros fugaces.
No hay lugar para la pérdida
en dónde el tiempo se detiene
en crisálidas de polvo y aire.

Sueño, vuelo.

Allí donde jamás otra mente logro llegar.
Allí estoy.
Rodeado de  nada y silencio.
El silencio más perfecto,
etéreo y sin impurezas
jamás oído por cualquier alma perdida
en una calma inexorable.

Siento, experimento.

Es sólo mío.
Un pequeño paraíso perdido
oculto tras la niebla opaca
de la razón del hombre.
No hay vuelta atrás,
no hay camino que devuelva los pasos
allí
a donde todo es tangible.

Permanezco, vacío.

Por siempre.
Vacío.
Eterno.
C.P. de La Fontaine

Ártemis


Nacida en la incertidumbre
bajo el hospicio de la única palmera,
asistió de comadrona a su hermano gemelo.
Ataviada de flechas y aljaba
mora los bosques con su cortejo,
siendo la guía de las vírgenes,
asistiendo a todos los animales.

Ella es la reina de la noche,
esculpida en su frente lleva la media luna
oculto bajo su peplo el amor de Endimión
y más allá,
la castidad y austeridad de una mujer pulcra.

Fue ella misma la castigadora de las nióbides,
la culpable de la demora a Troya,
brazo inquebrantable que expulsó a Calisto
y que fue vista por Acteón
aunque más tarde sus perros se lo cobrarían.

Varó en un amor que ella puso fin
tras la treta de su hermano
en donde acertó al lejano Orión
aunque no supo ver su rostro en el mar.

Cruel y despiadada con aquellos que no la veneran
aguarda tras los árboles
la llegada de la noche,
en donde oculta su rostro
tras sus pulcras pisadas.




                                                                 Shaëdor




                                                                           

La pasión




Ajusticia con su mano
la pasión del hombre
en pos del señor.
Atormenta su figura en soledad
con los cuervos de la carroña
mientras ve que su mano cede
entre el llanto de los estafadores que le flanquean.

Quisieron hacer ver
que todo rey sangra
a pesar de la sangre
que liberaron por Él.

Así se extingue el calor
ante el acero que le hizo libre,
así murió Él,
entre los clavos del miedo,
el fervor del pueblo
y el temor de los diferentes.

"Resquiescam in pace, todos aquellos
que algún día con perdón
acogeré en mi seno".

                                                                          Shaëdor

Cohabitación pacífica



Una vez pensé,
en las dos palabras que te diría.
Tres veces dudé
por los cuatro amores pasados,
y cinco veces vi,
que mi sexto sentido no me valdría,
pues si existen siete maravillas,
puede que tú seas la octava
de mi novena sinfonía,
de mi décimo mandamiento
el cual escribí sin contar,
ya que tengo miedo de sumar
y ver que todo es mentira,
que me equivoqué nuevamente
al multiplicar mi afán,
con restas que me dejan
dividido una vez más…

                                                                     Shaëdor

Princesa

Princesa de aquel cuento sin final.
Soñadora de un príncipe que nunca existió.
Ilusionada con ser rescatada de tu locura.
Atrevida contemplando el cielo con tus tristes ojos
esparces al aire cada lágrima tuya.
Echas a volar tus sueños ya que nunca serás libre,
imaginas un mundo más allá de los muros que te atan,
buscas el canto de una voz sorda;                 
desgarras tu desollada voz en un papel,
intentas borrar con tus labios los te quiero que jamás pusiste,
pretendes olvidar las fantasías de tenerlo a cada instante.
Estás sumergida en la nostalgia,
simplemente deseas decir eso que tanto te cuesta,
quieres gritar al viento cada letra de su nombre.
Únicamente lloras para pronunciar lo que sabes que te hará feliz,
desahogada y airada consigues decir entre exhalaciones:
“deseo que no haya llegado tarde.
Por fin me doy cuenta de los muros que tengo ante mí,
son simples dudas de mi cabeza,
son simples distracciones que me impiden estar junto a ti.
Siento no haberlo dicho antes, pero si he de morir,
prefiero hacerlo sin sufrir,
estando día y noche más enamorada aún de ti".


                                                                                   Shaëdor