martes, 21 de mayo de 2013

Sillón

Permanece inmóvil, impasible
ante el trasiego del gentío.
Muchos fueron los que se acomodaron en él,
tal vez por poder,
otros por la desidia y la pereza.

De muchos aspectos gozó,
en sus orígenes un arte arcaico,
mas todo cambia con el tiempo,
lo que se hizo en piedras
en madera más tarde se convirtió.

Ya Hefesto la usó para su plan,
y Perséfone la cuidó durante seis meses.

No es más que parte de una comodidad,
algo que muchos creerían una bendición.

Soy solo lo que se hizo de mí,
un simple sillón.


Shaëdor

lunes, 20 de mayo de 2013

II



Sueño con brujas encerradas en la realidad,
Con demonios helados de pánico en un frigorífico.
Las tinieblas se convierten en sueños, mientras,
En un callejón un vagabundo prende una cerilla
Y contempla en su llama la verdad del mundo,
Es el profeta de lo desconocido, príncipe del olvido,
Señor del gran enigma.
Las alcantarillas cantan al son de las tuberías,
Con notas amargas, que edulcoran la lluvia
Que se cuela por sus rendijas.
Acércate, tú, ocasional predicador para oír el sermón,
Sobre verdades mojadas y empapadas en sudor ebrio
En licor de hombres necios.
Creo en realidades invisibles, que fluyen, ahogadas,
A través de la mente de unos pocos locos,
Y que inundan el vertedero donde se acumulan
Los despojos de los encadenados al aire.
El humo que expulsan las chimeneas negras
Se acumula sobre los tejados,
Donde se pelean dos cuervos blancos dándose picotazos
 Por un pedazo de muerte seca que apenas refleja, a duras penas,
Lo que  ambos ansían ser.
Observa el caos, que en perfecta armonía,
Se manifiesta por las esquinas, en el crujir de un cristal,
En el ladrido de un perro o en el estallido de una caldera oxidada.
Él te da el dolor, lo regala, que te hace ser único,
Evidenciando tu condición perecedera y frágil,
Sobreactuando tu autocompasión enferma.
Vivimos sobre nuestros propios muertos,
Orinamos en ellos, rezamos por ellos.
Nuestro afecto y amor se pierde en el vacío,
Nuestras lágrimas caen sobre tierra seca, y aun así,
Nos alegramos por ello, como idiotas.
Entender no es sólo comprender, es negar
Y saber el por qué.
Pues si negamos nuestra propia existencia,
Habremos comprendido en significado de una vida llena
De vacíos sin ninguna trascendencia,
Que será como
El último blues de un hombre muerto.

C. P. de la Fontaine

domingo, 12 de mayo de 2013

Las réplicas de Nina





Él        Tu pecho sobre mi pecho,
                        ¿Nos marcharíamos,
            Con la nariz llena de aire,
                        A frescos rayos

            De la azul mañana que el vino
                        Del día escancia?...
            Cuando el bosque tiembla y sangra
                        De amor mudo

            De cada rama, gotas verdes,
                        Claros capullos,
            Se huele en cosas abiertas
                        Carnes temblando:

            Hundirías en la alfalfa
                        Tu blanca bata,
            Tu ojo negro que azul cierne
                        Sonrosa el aire,

            Enamorada del campo, por
                        Todas partes siembras,
            Como espuma de champán,
                        Tu risa loca:

            Brutal borracha, te ríes
                        Conmigo, te tomaría
            De este modo – y bella trenza
-Que bebería

            Tu sabor, frambuesa y fresa,
                        ¡Carne de flor!
            Riendo al viento que te besa
                        Como un ladrón,

            Al rosal que te molesta,
                        Amablemente:
            De todo ríes, locuela,
                        Con tu amante!...
………………………………………………..
            ¡Diez y siete años! ¡Seras
                        Dichosa! ¡Oh grandes prados!
            ¡El gran campo enamorado!
                        -¡Ven más cerca!...

            -Tu pecho sobre mi pecho,
                        Voces mezcladas,
            ¡Torrentes y grandes bosques,
                        Alcanzaríamos lentos!...

            Luego, cual pequeña Muerta,
                        De corazón pasmado,
            Pedirías que te lleve
                        Con ojos semicerrados…

            Palpitante, llevaríate,
                        En el sendero:
            Su andante hilaría el pájaro:
                        ‹‹Al avellano…››

            En tu boca te hablaría;
                        Y estrechando, iría,
            Tu cuerpo, niña acostada,
                        Ebrio de sangre

            Que azul corre en tu piel blanca
                        De tonos rosas:
            Y hablándote, con desenvuelta
                        Lengua que ya conoces…

            Olerían a savia los grandes
                        Bosques, y el sol,
            Sembraría de oro fino
                        Su sueño verde y bermejo.
………………………………………………………
            Por la noche al camino volveremos,
                        Blanco camino que corre,
            Vagando como un rebaño
                        Que alrededor pace

            ¡Buenos vergeles de hierba azul
                        Con retorcidos manzanos!
            ¡Durante una legua huelen
                        Sus intensos perfumes!

            Regresamos al pueblo,
                        Con el cielo seminegro;
            Oliendo las lecherías,
                        En el aire de la noche;

            Olerá a establo repleto
                        De estiércol cálido,
            Con ritmo lento de aliento,
                        Y anchas espaldas

            Luciendo bajo las luces;
                        Y allá debajo,
            De orgullo caga una vaca,
                        A cada paso…

            -Esas gafas de la abuela
                        Y su larga nariz
            En el misal; la jarra de cerveza
                        De plomo enarcada,

            Espumeante entre las largas pipas
                        Que, orgullosamente
            Fuman: espantosos belfos
                        Que, mientras fuman,

            Atrapan el jamón con tenedores
                        Cada vez más y más:
            El fuego que ilumina las literas
                        Y los arcones

            Las nalgas relucientes y grasientas
                        De un gordo niño
            Que en los tazones, de rodillas, hunde
                        Su hocico blanco

            Rozado por un morro que gruñe,
                        Con tono gentil,
            Mientras lame la cara redonda
                        Del niño querido…
……………………………………………………
            Negra y altanera al borde de la silla,
                        De perfil horrible,
            Una vieja delante del fuego
                        Esta hilando;

            Cuántas cosas veremos, querida,
                        En esos tugurios,
            ¡Cuando la clara llama ilumina
                        Esos grises azulejos!...

            -Luego, pequeña, anidada
                        Entre lilas
            Frescos y negros: la vidriera escondida,
                        Riendo a lo lejos…

            Y vendrás, y vendrás, ¡yo te quiero!
                        Será hermoso.
            Vendrás, ¿no es cierto? E incluso…

Ella             -¿Y mi escritorio?


A.    Rimbaud

El coloso

Donde nace la primavera
Y muere el verano,
Cuando la voz dormida
Surge del llanto,
Resuenan las campanas
que traen consigo un frío letargo.

       Heme aquí, dijo
Y pereció.

Sobre las agitadas copas 
De los robles
Acometió con fuerza,
Como un paladín enajenado
Rompiendo las barreras 
De transparente esmeralda

        Heme aquí, dijo
Y se esparció.

Atravesando el umbral
De los confines celestes
Emprendió su larga marcha
Sin ruta a seguir.
Resuenan los tambores
Bajo el paso del adalid.

         Heme aquí, dijo
Y comenzó.


C. P. de La Fontaine

viernes, 29 de marzo de 2013

La Segunda Venida-Yeats


Girando y girando en el creciente círculo
El halcón no puede oír al halconero;
Todo se deshace; el centro no puede sostenerse;
Mera anarquía es desatada sobre el mundo,
La oscurecida marea de sangre es desatada, y en todas partes
La ceremonia de la inocencia es ahogada;
Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores
Están llenos de apasionada intensidad.

Seguramente alguna revelación está cerca;
Seguramente la Segunda Venida está cerca.
¡La Segunda Venida! Apenas pronunciadas esas palabras
Cuando una vasta imagen del Spiritus Mundi
Inquietó mi vista: en algún lugar en las arenas del desierto
Una forma con cuerpo de león y cabeza de hombre,
Una mirada vacía y despiadada como el sol,
Mueve sus pausados muslos, mientras por doquier
Circundan las sombras de las indignadas aves del desierto.
La oscuridad cae de nuevo; pero ahora sé
Que veinte siglos de un pétreo sueño
Fueron contrariados hasta la pesadilla por el mecer de una cuna,
¿Y qué tosca bestia, cuya hora llega al final,
Cabizbaja camina hacia Belén para nacer?