Y muere el verano,
Cuando la voz dormida
Surge del llanto,
Resuenan las campanas
que traen consigo un frío letargo.
Heme aquí, dijo
Y pereció.
Sobre las agitadas copas
De los robles
Acometió con fuerza,
Como un paladín enajenado
Rompiendo las barreras
De transparente esmeralda
Heme aquí, dijo
Y se esparció.
Atravesando el umbral
De los confines celestes
Emprendió su larga marcha
Sin ruta a seguir.
Resuenan los tambores
Bajo el paso del adalid.
Heme aquí, dijo
Y comenzó.
C. P. de La Fontaine
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