jueves, 21 de febrero de 2013



Devorar días y noches.
Ahí fuera la vorágine
Que devuelve todo.
Agazaparse tras una hoja
Y recibir dos zarpazos,
Uno dentro y otro fuera
Sin sangrar por ningún costado.
Y mientras,
Alguien gritando
Te abre el pecho y te clava
La estaca de un árbol caído.
Tierra y agua,
Moho y gusanos.
Un baile con una llama,
Una danza suave y salvaje
Que te hace engullir toda necesidad
De fingir ese dolor
Frío y espeso.
Devorando días y noches
Existía la vorágine.

C.P. de La Fontaine

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