Devorar
días y noches.
Ahí
fuera la vorágine
Que
devuelve todo.
Agazaparse
tras una hoja
Y
recibir dos zarpazos,
Uno
dentro y otro fuera
Sin
sangrar por ningún costado.
Y
mientras,
Alguien
gritando
Te
abre el pecho y te clava
La
estaca de un árbol caído.
Tierra
y agua,
Moho
y gusanos.
Un
baile con una llama,
Una
danza suave y salvaje
Que
te hace engullir toda necesidad
De
fingir ese dolor
Frío
y espeso.
Devorando
días y noches
Existía
la vorágine.
C.P. de La Fontaine
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