viernes, 1 de marzo de 2013

Baratynski


Pobre es mi don, y mi voz no es alta,
pero estoy vivo, y en la tierra mi
vida a alguien ha de agradar:
lo encontrará un lejano descendiente
entre mis versos. ¿Quién sabe?, mi alma
a su alma se unirá,
y como al amigo entre mi generación,
al lector en la posteridad encontraré.
Baratynski

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